Hace diez años, un velero llamado Rosmarinus hizo escala en Canarias y cambió nuestras vidas para siempre. Lo que comenzó como una aventura temporal se convirtió en hogar, en proyecto, en sueño cumplido. Sergio, con sus raíces en las casas cueva de Juncalillo, y Neus, con su sensibilidad floral y culinaria, rehabilitamos la casa familiar en el corazón de Artenara y dimos vida a la Biocrepería Risco Caído.
Durante una década, hemos tenido el privilegio de servir miles de platos, de convertir clientes en amigos, de demostrar que la cocina vegana y bio puede enamorar a todos los paladares. Hemos visto crecer este proyecto con orgullo, pero también con el cansancio acumulado de jornadas interminables, de un ritmo frenético que nos alejaba de lo que realmente nos movía: la tierra.
¿Por qué este cambio?
La respuesta es sencilla y compleja a la vez. Porque llevamos diez años «a tope», como decimos nosotros, y hemos acabado «a tope al cuadrado». Porque Neus sigue amando cocinar —lo hace cada día y se lo pasa bien—, pero las jornadas son agotadoras y, en el fondo, somos principalmente agricultores.
Porque la tierra nos pedía más atención. Porque el huerto ha sido nuestro «agrogym» y nuestra «huertoterapia», el lugar donde las malas energías se entierran y se transforman en abundancia. Y porque creemos firmemente que esto no es una despedida, es un cambio de ideas.
Lo que nos llevamos
Nos llevamos el cariño de cientos de personas que han pasado por nuestra mesa. Nos llevamos la satisfacción de haber sido un referente de la cocina vegana en Gran Canaria. Nos llevamos la certeza de que hicimos lo correcto: cocina vegana para gente que no es vegana, comida para todos los públicos, sabor por encima de etiquetas.
Pero sobre todo, nos llevamos la convicción de que la coherencia es el ingrediente más revolucionario de nuestra cocina.
Lo que viene
Cerramos el restaurante diario, pero abrimos las puertas de la finca. Cambiamos el servicio a la carta por experiencias vividas. Sustituimos el ritmo acelerado por la calma del surco.
Seguimos en activo, con la misma filosofía, pero desde la serenidad de la agricultura. Porque cuando cuidas la tierra, ella te lo devuelve con creces. Y nosotros queremos seguir devolviéndoselo a ustedes, pero de una forma más auténtica, más pausada, más real.
La Biocrepería Risco Caído no dice adiós. Simplemente, vuelve a casa.



